Agosto - La medicina de la amistad
Mis amig*s se fueron ayer tempranísimo. Cuando se cerró la puerta quedó un ruido sordo en el aire, que tocó mi pecho y lo volvió pesado. Intenté volver a dormirme, pero las nubes ya habían comenzado a teñirse de rosa arrebol y luego apareció el cielo celeste detracito. Hace rato que dejé de no poder creer en las bendiciones que llegan a mi vida, también y sobre todo en forma de personas. En los últimos días de estar juntos, me di cuenta que la verdadera medicina que se ha abierto para mí en este tiempo era la medicina de la amistad. Lo ví porque ayer mientras caminaba al pueblo por el atajo que bordea el río, noté que me sentía diferente. Y no porque algo en mis condiciones que me preocupan hayan cambiado, sino que mi eje vertebral se encontró dispuesto en otro lugar, más en eje, quizás, y creo que tiene mucho que ver con cómo pueden auto-regularse nuestras vibraciones cuando vibramos junto a otrxs con quienes resonamos. Debe haber una explicación metafísica o epigenét...



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