3 de diciembre. hacia el sol maduro

 se eriza mi piel al escuchar, sentir, decir, entramar las buenas palabras. palabras bien dichas y bien dirigidas. 
profundizo en el ritmo de la repetición, cosa uque el trabajo con la arcilla me enseñó como primera medicina, bien tangible, bien visible. como barro con su poesía, tiene mensaje oculto, que viene de las profundidades, de la oscuridad, de lo mojado y contundente. 
fue una primera invitación a que me sumerja en el barro, en la oscuridad oculta de la tierra, mojada, marrón, deliciosa, llena de vida para quien quiera detenerse.
el ejercicio de la repetición puede ser un dialogo que se establece.
se repite porque se practica y porque se profundiza en cada palabra dicha, cada gesto recibido, cada nueva pared en la pieza. 
se repiten los pasos camino a un mismo lugar, pero cada vuelta del espiral es una nueva vuelta.


descubrí una bajadita al rio en la vereda de enfrente, la vi porque me llamó y porque pude oírla.
abrí espacio, corté ramas de luma, mañío, harto helecho y algunas quilas, un boqui y alguna zarzamora colada.
de alguna forma al despejar el túnel de sonido, éste se abrió. el correr del aguita se escucha ahora desde la casa, no sé bien si porque le tejí un camino abierto o si es porque nos presentamos, con nombre y apellido, y ahora ambos escuchamos nuestras voces.
le hice una playita y unos escalones, para poder sentarme con ella, para poder detenerme, para poder dedicarle y dedicarme. 
voy zurcando un caminito que se genera sólo en la repetición del gesto. y el gesto viene acompañado de una intención
: repito un camino de ida y de vuelta que antes no existía en mi campo, porque tengo la intención de honrar y levantar este espacio que me habla y a quien le hablo. 
antes ese gesto no tenía asidero porque el vínculo no estaba forjado. hoy, en la repetición se aloja el honor, el amor y el diálogo.

cuando estoy en contacto con el cielo y con el barro, el mundo del medio habla por todos sus poros, y puedo escuchar.
hoy, ví dos colilarga, unos pajaritos tapaculo chiquitos y hermosos, que siempre se escuchan en estos bosques, pero difícil es verlos. hoy vi dos, y hasta pude acercarme.

para llegar a tocar el mundo del medio con los sentidos atentos hay que pegarse varios alcachofazos.
en uno de esos, en una de esas, encarné una reina. junto a mi bastón de agua y mi bastón de fuego, sentí la abundancia abanicándome. sentí la compañía con la fortaleza de alerce de mi rey. comprendí, sin cabeza, que mi fortaleza está en dejarme permear por la emoción. y ahí, justo ahí, me convertí en canal.
no por sensibilidad se expone una, no necesariamente. 
entre las telas de mi falda, mi poncho, el aguayo, el sacón verde y chal.
entre mi batería de aromas, recursos y protecciones que mis mismas manos hicieron.
encarné la confianza de una diosa.
me recordé gest(ion)ando el fuego que transformó el barro hacía unos poquitos dias atras
y me encontré, ahora, otorgando ese espacio, sin querer ocuparlo. sin necesitarlo: este es mi rol ahora.
en la calma y el silencio levanto la energía vital de mi familia
claro que habita y forma parte y cuerpo la tenacidad del fuego, la potencia del grito.
pero ahí vamos, equilibrando los mundos, tocando cielo y tierra, siendo una y siendo dos. 
caminando un camino florido















Comentarios

Entradas populares