El orden desconocido - febrero

 “ORDEN DESCONOCIDO ≠ desorden 

Cuando nos movemos, cuando estamos en el mundo tenemos una paleta determinada. Hay estímulos que posibilitan, habilitan un mundo imaginario. El sobreestimulo estalla la paleta.

Mis dendritas pueden tocar esta experiencia donde alguien se enciende. DÉMOSLE VALOR A ESO.

una presencia que no está queriendo ser otra cosa. 

Llevar conciencia a mi misterio


Algo pide espacio, algo pide expansión 

Una manera implicada de observar, se entrena

Algo ya está circulando por habilitar esta mirada.


La vida como un juego

Siempre se puede más 

Abro mis pasos frente a lo inesperado

Algo me traigo de cada cosa

Nunca olvides este poder (que aquí sentiste)(el mundo es de todo aquel que juega)”


Queda abierta mi piel, sólo quiero vinculaciones reales. Chiquititas. No estoy para caretear nada, sólo habilitar donde me sienta bien (lo cual no implica evitar las incomodidades sino elegir cuáles y dónde valen la pena)

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Me siento me percibo ultra permeable. Las prácticas de estos días me han dejado los poros abiertos. Siento el abrazo chiquito y firme de mi vieja y no puedo evitar las lágrimas. Hace tiempo dejé de sentir las despedidas como tales pero hoy me acerco a algo parecido. Siento el abismo a la vuelta de la esquina. Siento el aroma fresco de los bosques que me esperan y lo inmenso el misterio me abrazan. No siento que esta porosidad me debilite, al contrario, gracias a este margen es que mi materia soporta los movimientos, las contracciones, las mareas. Me arrojo a lo desconocido que mi cuerpo sabe ya cómo dialogar. No sé qué viene pero estoy disponible y mis tonos firmes para recibir su impacto.

(Anotaciones - notas - reflexiones nacientes de clases de movimiento entrenamiento del corazón con Leti Mazur , que persisten en esos y estos días. En el cuerpo y la inconsciencia por siempre)

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Hace tiempo no siento despedidas a las despedidas. Hoy sin darme cuenta fue mi ultimo café en el Vare. Llegó Nachi en un cruce mágico y cotidiano. Me di cuenta que es una despedida cuando lo vi llorar. Por primera vez veo llorar a Nachi y lloro con él, tomadxs de la mano. Óscar me regala un segundo café luego de contarle que es mi última mañana pidiéndole su café. Decía “buen viaje!”, tenía una mochilita y un corazón en el punto de exclamación con otro color. 

Mi amiga Steph comparte algo en ig diciendo que yo también soy nómada. Le cuento lo que me pasa con las despedidas, que cuando me doy cuenta que es la última vez me da miedo. Me dice que quizás por eso no las siento, aunque creo que es porque lo siento tan organizo, tan que es lo que tiene que pasar, que es como irme de una fiesta sin avisar nomas.


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